5 indicios del duelo congelado

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Vivir la pérdida de un ser preciado es una situación bastante difícil, tanto que se puede llegar a negar la falta, ocasionando que la preparación del duelo se retrase.

Congelar el duelo es un mecanismo de protección al que recurre el doliente una vez que no se siente capaz de admitir la nueva realidad de ausencia y “opta” por dejarlo para después.

Una vez que se da una situación de duelo congelado o retardado, el más grande riesgo que corre quien lo vive es que su dolor se vuelve silencioso y crónico, debido a que puede perdurar en el tiempo. Diversas patologías enmascaran este duelo no resuelto, ocasionando que el individuo no pueda volver a conocer la felicidad.

 

Sobrellevar la pérdida

Una vez que muere un familiar o una amistad, iniciamos un camino de duelo que lentamente va sentando las bases de una totalmente nueva realidad en la que tenemos que vivir asumiendo que dicha persona por el momento no está. Ansiedad, apatía, irritación son varios de los sentimientos asociados a la pérdida que más se acostumbran a expresar.

En el momento de sobrellevar la pérdida, hay bastantes personas que no saben qué hacer con aquel grupo de sensaciones y emociones tan negativas y deciden gestionar el vacío que les crea la pérdida negándole.

 

5 indicios del duelo congelado

La furia, el desconcierto y el malestar son ciertos de los indicios más presentes en el duelo. Además de dichos, si deseamos prestar ayuda a alguien que logre estar retrasando la preparación de su duelo o sentimos la necesidad de evaluar nuestra propia situación en relación con este suceso, debemos prestar atención a 5 puntos de vista clave que nos avisaran sobre un viable duelo retardado:

  • Sobredimensionar situaciones usuales. La hipersensibilidad de alguien que sufre en silencio, puede hacerle vivir cualquier acontecimiento de forma extrema, llevando al límite sus actitudes.
  • Trastornos alimentarios o adicciones. Transportar el dolor a otros puntos como la comida o intentar mitigar sus efectos por medio de conductas adictivas perjudiciales, es otro indicador de que el individuo podría estar retrasando una preparación del duelo ineludible.
  • Negación del caso de pérdida. En dichos casos es común no solo evadir dialogar de la nueva realidad en la que se hace notoria la falta del individuo fallecido, además evadir nombrar al individuo que por el momento no está como forma de alejar este suceso.
  • Indicios psicosomáticos. Inconvenientes físicos como esos involucrados con el artefacto digestivo, dolores agudos de cabeza, caída del pelo, dolores musculares e inclusive inconvenientes en la dermis son ciertos de los indicios más comunes una vez que se rehúye hacer frente al dolor.
  • Falta de perspectiva de futuro e inconvenientes con las interacciones. Aunque a priori logre parecer que son 2 temas diferentes, la verdad es que carecer de una planeación de futuro nos hace fracasar en la empatía. Desconectar con el ámbito social, pone de manifiesto cierta indiferencia en el plano afectivo, ocasionando que el sufrimiento interno opaque cualquier proyecto previo a la pérdida.

 

La carga emocional termina emergiendo

Cualquier situación adversa puede ser el detonante de una explosión de sentimientos difíciles de gestionar. Sabiendo que existe la probabilidad de llevar a cabo un duelo patológico frente al shock de la pérdida, es fundamental primero naturalizar este asunto, siendo conscientes de la verdad que nos circunda y comenzar a hacer músculo.

El objetivo de este “entrenamiento” es facilitar la aprobación de la pérdida, haciendo un trabajo los sentimientos y el autoconocimiento para sobrellevar esta clase de situaciones, gestionando lo mejor viable nuestra propia actitud.

Es importante situar atención sobre los indicadores que nos alertan de un proceso retardado de duelo y dichos 5 indicios de duelo congelado tienen la posibilidad de ser el primer aviso para llevar a cabo todos los mecanismos de ayuda.