El duelo y la pareja

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El duelo es un proceso en cierta forma interno y en cierta forma compartido: interno, ya que involucra un proceso de introspección, de revisión y recomposición, guiado por el dolor; y compartido, ya que como seres sociales que somos, vivimos en familia, en sociedad, etcétera.

El duelo tiene sitio tras cualquier clase de pérdida, aunque suele ser más profundo tras el fallecimiento de cualquier ser estimado. No es un sentimiento exclusivo, sino más bien una completa sucesión de sentimientos que precisan de cierto tiempo para ser superados, no siendo viable el acortar este lapso de tiempo. Es la contestación emotiva a la pérdida de alguien o de algo que es fundamental para nosotros mismos.

Lo que vivimos perjudica a nuestro alrededor y, simultáneamente, la forma en que lo vivimos está mediada por nuestro círculo más cercano y por nuestra cultura.

 

El duelo por el deceso de la pareja

Una vez que sufrimos la pérdida de una pareja, pareciera que el planeta cambia radicalmente, el dolor puede hacer que los individuos se sientan aturdidas, agobiadas y atemorizadas.

Puede sentirse causante por ser el que aún está vivo. Alguna vez, es viable que hasta se sienta disgustado con su pareja por haberlo dejado. Todos dichos sentimientos son típicos. No hay normas respecto a cómo debería sentirse. No existe una forma idónea o errónea de estar de duelo.

Además de lidiar con las emociones de pérdida, tal vez tenga que poner en orden su propia vida. Esto podría ser una labor rígida. Varias personas tienen la posibilidad de sentirse mejor antes de lo que esperaban, mientras que otras tienen la posibilidad de tomar más tiempo.

 

¿Todos sienten lo mismo luego del deceso de un cónyuge?

Los hombres y las damas comparten varios de los mismos sentimientos una vez que fallece su pareja. Los dos tienen la posibilidad de lidiar con el dolor de la pérdida y los dos tienen la posibilidad de preocuparse por el futuro. Empero además puede haber diferencias.

Muchas parejas casadas se reparten las labores del hogar. Dividir los trabajos constantemente funciona bien hasta que existe una sola persona que tiene que realizarlo todo. Aprender a regir novedosas labores, a partir de los quehaceres del hogar hasta las reparaciones de la vivienda y las finanzas, lleva tiempo, empero se puede hacer.

Estar solo puede incrementar las inquietudes sobre la estabilidad. Es una buena iniciativa asegurarse de que haya cerraduras que funcionan en las puertas y ventanas. Si requiere ayuda, lo cual mejor se puede hacer es pedirle ayuda a un familiar o amigo.

Confrontar el futuro sin la pareja, puede provocar miedo. Bastantes personas jamás han vivido solas. Esos que son viudos y jubilados tienen la posibilidad de sentirse bastante solos y deprimidos.

 

El duelo en la pareja

Una vez que tiene lugar una pérdida en el núcleo familiar, sus miembros inevitablemente inician su proceso de duelo, cada uno distinto, a su forma y con sus peculiaridades. Dentro de la pareja, se establecen las mismas diferencias personales, con la complejidad añadida de que se debe manejar este proceso, con la dinámica previa de la pareja y con la carga añadida que suele depositarse en los instantes de dolor.

El duelo por el deceso de un hijo es la primera de las pérdidas que nos viene a la mente una vez que pensamos en el duelo grupo que vive la pareja, empero el deceso de cualquier familiar cercano o de amigos, además desencadena el duelo y, por consiguiente, el proceso compartido.

 

Aceptar las diferencias en pareja frente a la experiencia de un duelo

Comúnmente somos testigos de cómo 2 personas que ven una misma escena tienen la posibilidad de interpretarla de distinto forma e, inclusive, tienen la posibilidad de explicarla de manera tan dispar que, algunas veces, parece que han observado escenas diversas.

Con el duelo y la pareja pasa lo mismo: puede que los dos hayan perdido a un hijo, empero la manera de asumirlo, expresarlo y vivirlo será distinta, pues son personas diversas. Y allí está el desafío de la pareja que experimenta una pérdida: en saber comprender que el duelo del otro, su forma de expresarlo y vivirlo es tan válido como el propio.

 

Claves para superar el duelo en la pareja

En el duelo en pareja hay 2 elementos primordiales: la claridad y la paciencia. Es bastante común que en estas situaciones se atribuyen a la pareja suposiciones y pensamientos que se asumen como ciertas sin confrontarlas primero, logrando ser reales en ocasiones, empero otras, no.

Colocar claridad en las emociones de uno y otro va a potenciar la empatía entre ambos. Es la forma que tiene la pareja de adaptarse, de poder ver cómo pueden ayudarse entre ellos y, además, de revisar qué expectativas de uno y otro no tienen la posibilidad de o no van a consumar.

 

Conflictos del duelo en pareja

Una vez que oímos al otro y le atendemos con cariño y la mente abierta, tenemos la posibilidad de entender lo que le pasa, cómo lo está aceptando y cómo está siendo su proceso, constantemente distinto al camino propio. Por consiguiente, habrá aspectos de encuentro y puntos de vista de divergencia. Las necesidades de cada uno van a ser diferentes, pues cada uno va a vivir el duelo a su forma y con sus propias peculiaridades.

En este caso, va a ser común que la pareja atraviese por instantes de más tensión, en los cuales el problema y la irritabilidad estarán presentes, pues hay varios cambios, dolor, vivencias vividas. Es fundamental, considerar que la vida cambió y aquello se refleja en la pareja. Ambos van a tener la mayoría de su energía centrada en su propio proceso.

Una vez que se vive en pareja el duelo de cualquier otro familiar, la forma en que ambos vayan afrontando el proceso y cómo lo vayan resolviendo determinará la alianza y el incremento de la pareja, o su distanciamiento. 

Para lograr atravesar unidos este camino, es fundamental tener claro que lo cual está en la base es el amor. A partir del amor se conecta con la comprensión, la empatía, la paciencia y el respeto.