Los ritos funerarios

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Cuando llega el momento de despedirse de un ser querido fallecido, se realizan rituales que se muestran diferentes en conexión a la religión que se practique en vida, a la ausencia de creencia religiosa en particular.

Así encontramos diferentes rituales, entre ellos los siguientes:

 

Judaísmo

 

En esta religión es de suma importancia lavar el cuerpo del fallecido. Esto siempre  debe hacerse por personas del mismo sexo del cadaver, hombres a  hombres,  mujeres a mujeres.

Luego se procede a envolver el cadáver con una especie de sudario blanco. Se debe enterrar al fallecido en la tierra.

Esta regla se ha modificado un poco en tanto las exigencias sanitarias se han ido estableciendo. Actualmente, no se hace directamente, sino dentro de un ataúd, pero sin recurrir a fosas en cemento u otro material.

No se colocan flores sobre el féretro, pero si se puede colocar una piedra en señal de que fue acompañado por su ser querido.

No está permitido cremar el cuerpo, siempre se recurre a la inhumación.

Durante el entierro, los deudos realizan el desgarramiento de la vestimenta, en señal de agudo dolor por la pérdida física de su ser querido. Esta prenda se continuará usando por un tiempo.

 

Budismo

 

Las personas que siguen los preceptos del budismo, creen en que el espíritu de el individuo fallecido debe ser liberado, para volver a existir dentro de otro cuerpo en el futuro.

Ellos mantienen la creencia de la eternidad de la vida, y el fin de una vida, es el inicio de otra.

El rito funerario según el budismo, incluye la preparación del cadáver, con químicos que le permitan permanecer en casa durante una semana, sin sufrir el embate de la descomposición.

Luego se procede a la cremación, que logra la liberación del espíritu del fallecido. Las cenizas resultantes de la incineración del cuerpo, deben esparcirse en un río, y se le otorgan ofrendas a los familiares por más de un mes.

 

Católicos

 

Bajo los preceptos católicos, se realiza un velatorio, como una especie de reconocimiento y aceptación de la muerte en sí. De igual manera, es el momento de acompañar a los deudos durante esta etapa dolorosa.

Durante estos velatorios se  hace una misa o lectura de las escrituras, en una manera de dar conformidad y entendimiento de la muerte como suceso natural.

Es costumbre en los rituales católicos, que todos sus afectos acompañen al fallecido hasta el momento de la inhumación.

Durante el velatorio, se reciben múltiples arreglos florales, como una manera de recordar y estar presentes en este duro momento. Las flores se llevan hasta el cementerio y se colocan sobre la tumba.

En la actualidad se ha hecho frecuente la elección de la incineración como destino final para nuestro cuerpo, posterior al fallecimiento.

En la religión católica no se indica nada en particular, a la hora de asear y colocar prendas de vestir al cadáver.

 

Testigos de Jehová

 

En la creencia de esta religión no se especifica un ritual en especial, solo se realiza una ceremonia sobria y se prescinde de la colocación de símbolos religiosos.

Habitualmente seleccionan la incineración como medio de disponer del cuerpo del fallecido, siempre bajo la creencia que la muerte no es un hecho trágico, sino la transición a un mejor estado de vida.

Somos las personas, los únicos seres vivos que ejecutamos un ritual al momento de la muerte. La realización de uno u otro tipo de ceremonia es perfectamente posible bajo la premisa de la libertad de cultos y la existencia de empresas especializadas en servicios funerarios.

Estas compañías se adaptan a la preferencia y selección de todo tipo de ceremonias que deseen realizar.